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¿Cómo reaccionar ante un despido verbal?

Se puede tildar de considerable la dificultad probatoria que concurre en un despido verbal, razón por la cual me ha llevado a escribir esta entrada. Es de sobra conocido que el despido ha de ser por escrito mediante la entrega por parte del empresario de la denominada “carta de despido”, pero, en la praxis empresarial se acostumbra despedir al trabajador de palabra.

¿Es suficiente la palabra del empleador para no volver al día siguiente al trabajo y cumplir con sus obligaciones contractuales?

La respuesta es NO. En este sentido, el propio Estatuto de Trabajadores en su artículo 55, apartado primero, establece que el despido debe ser notificado por escrito, haciendo figurar los hechos que lo motivan y la fecha en que tendrá efectos. Es más, en el apartado cuatro del mismo precepto estatutario, califica el despido como improcedente si la forma del mismo no se ajusta a lo previsto en el apartado primero. Por tanto, en términos del Estatuto de los Trabajadores el despido verbal es calificado como improcedente y, como consecuencia, además de la liquidación correspondiente, el trabajador tiene derecho a una indemnización.

¿Cómo debe actuar un trabajador que es despedido verbalmente?

El trabajador tiene la obligación, con posterioridad al despido verbal, acreditar dicha realidad extintiva por voluntad del empresario por diferentes medios, como, por ejemplo, acudiendo al centro de trabajo acompañado de testigos externos en los días sucesivos, enviando un telegrama o burofax  a la empresa inmediatamente después del despido para que la misma se pronuncie sobre si mantiene la decisión del despido verbal o solicitar que den por escrito el despido, grabar la conversación acerca de si se mantiene el despido verbal, o similares. Lo que realmente es importante en semejante situación es que se acredite por parte del trabajador una reacción clara e inmediata en contra del despido verbal, no bastando para ello, el hecho de la presentación de la papeleta de conciliación en plazo para presumir que es cierta la alegación de que ha sido despedido verbalmente.

¿Cuáles son las consecuencias inmediatas que puede sufrir el trabajador a causa de un despido verbal?

La primera consecuencia inmediata es que el empresario de mala fe comunique a la oficina de empleo que la baja es decisión voluntaria del trabajador, haciendo imposible el acceso por parte del empleado a las prestaciones por desempleo. La segunda consecuencia viene presidida por la discusión entre trabajador y empresario acerca de la formalización del despido, lo que puede acarrear el transcurso del plazo de 20 días para interponer la correspondiente papeleta de conciliación y, en su caso, demanda por despido. La tercera consecuencia sería la desestimación de la acción por despido por parte del juzgador al considerar que no queda acreditada la realidad del despido verbal, máxime cuando en el trabajador no se aprecia una reacción clara e inmediata de oponerse al despido verbal.

La conclusión que se puede extraer de la presente entrada es que el trabajador ante un despido verbal debe reaccionar inmediatamente y de manera contundente contra éste, haciendo lo posible y necesario para que se le comunique por escrito la finalización del contrato, de lo contrario debe acudir a su centro de trabajo haciendo caso omiso de la comunicación verbal realizada por su empleador.

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